Ser una señorita auto destructiva

Jueves, 03 Septiembre 2015 08:33
Autor:   Daniela Rivera Marin/Subterráneos
*Hidalgo  encamina a la escritura ligada con música, en la que el rock y el punk son sus protagonistas y las canciones como géneros literarios perfectos

Puebla, Puebla. Adquirir nuevos libros siempre es un reto. Desde entrar a la librería y ver varios tittles que comprar, seleccionar autores y portadas llamativas con los que podemos pasar horas deleitándonos hasta tomar alguno para leerlo aunque sea en el piso. Hace un par de meses fui a la séptima edición de la Feria del Libro Independiente en la Librería Rosario Castellanos, una de mis favoritas ya que siempre encuentro joyas literarias, editoriales que veo por primera vez, libros artesanales, títulos divertidos y toda una selección de novedades que no se ven muy a menudo en el mercado literario.

Hubo uno en particular que desde el momento en que lo vi no dudé en comprar. En portada, la ilustración de uno de mis artistas favoritos Egon Schiele, el color un amarillo verdoso que no pasa desapercibido y el título que definitivamente debería ganar un premio por su originalidad “Canciones punk para señoritas autodestructivas”. El autor, Daniel Hidalgo,  escritor chileno que dio en el blanco de las novedades literarias de lo que va de mi año.

Daniel Hidalgo es un escritor chileno. Vale la pena recalcar que investigándolo un poco encontré una entrevista realizada por Germán Gautier para Fundación la Fuente en la que declara que le causa mucho pudor la idea de ser escritor, “porque encarna una fantasía pomposa e insoportable, un culto al narcisismo horrible, por eso prefiero decir que soy un profesor que en sus ratos libres lee y escribe; se parece mucho más a la realidad”, con esto, no puede existir mejor presentación. Además de su humildad, está catalogado como uno de los mejores escritores en la nueva narrativa contemporánea chilena, es profesor de castellano, periodista y colaborador en diversos medios, músico del colectivo sonoro de experimentación tecno tropical, Matilde Calavera y autor de dos novelas, Barrio Miseria 221 y Canciones punk para señoritas autodestructivas.

 

Adentro del texto

Comencé el libro con grandes expectativas. La bienvenida, una cita de la canción She de Misfits:

She walked out with empty arms
machine gun in her hand
she is good and she is bad
no one understands

E inmediatamente comienza una serie de 7 cuentos inspirados en el rock y la literatura, en narrar la vida cruda y salvaje en un marcado extracto social de Valparaíso, Chile que describe a una generación perdida y deprimente del rockabilly porteño con algunas historias que hablan de mujeres por las cuales vale la pena perder la cabeza. El libro tiene muchos valores agregados, uno es el soundtrack con el que es leído. Nombres de canciones, de agrupaciones, referentes musicales que decidí escuchar mientras leía y que hicieron más placentera la lectura en la que pude situar a cada personaje, imaginarme ese momento y ser parte de él.

Lo más importante de “Canciones punk para señoritas autodestructivas” es el poder de abrirme los ojos y conducirme a un mundo extraordinario. En primera instancia porque tenía satanizado al punk como un género “rudo” totalmente desconocido, quizá identificaba algunas canciones y grupos o tenía relación alguna con ellas. The Ramones, The Clash, The Velvet Underground [Hasta tengo una playera regalo de mi novio y de la que opinaba “Me gusta la ilustración”], Sex Pistols, Joy Division o Pixies; pero cuál fue mi sorpresa cuando escuché New York Dolls, The Buzzcocks, The Adicts, XTC, Kraftweark y otros grupos que me gustaron y mucho que hicieron de mi lectura un acto libertario en todos los sentidos.

Otra gran razón de descubrimiento, fue conocer a través de sus letras a un Valparaíso totalmente diferente al que me imaginaba. Todos siempre hablamos y pensamos en las cosas buenas de nuestro país y nuestro entorno, olvidando y no dando lugar a lo que realmente está y lo que describe la situación política y económica de la ciudad. Dos de mis grandes amigos chilenos me describían Santiago, Viña del Mar como dos paraísos, que no dudo que lo sean, hablábamos del turismo, pero también de la similitud con México, de la corrupción, de la delincuencia,  quizá mencionamos a Valparaíso, jamás como lo conozco ahora a través de Daniel quien como buen escritor, permite que la literatura sea un signo de exclamación y de análisis ante realidades abandonadas en las que narra desde ese lugar violentado una cultura under, cuentos que hablan de marginación pero que también se tratan de una metáfora ya que todos se relacionan con el amor.

Hidalgo además nos encamina a la escritura ligada a la música en la que el rock y el punk son sus protagonistas, las canciones como géneros literarios perfectos sirven como acompañantes a esas historias, ideas y personajes del día a día. Impactante, fuerte, realista, cuentos en los que abundan los hombres tristes con corazones rotos y con ese enojo de no encontrar un lugar en la vida. “Seres que ya no son ni eso ni lo otro, que ante todo prefieren ser nada. Solo anónimos entre los números de los rut almacenados en el Registro Civil” como lo describe en Rock and roll elefante, uno de los cuentos del libro.

 

Morbosa, sádica, desentrañable, pero a la vez interesante y lleno de emociones profundas es Barrio Miseria 221 en el que relata la vida de 4 jóvenes que llevan su vida por el lado de la delincuencia, las drogas y los robos orillados por la misma situación en la que nacieron y que denota la violencia en la que siempre han estado sumergidos los habitantes de dicho lugar desde niños. Con tintes policíacos este es uno de mis cuentos favoritos.

 

Una identidad

Sin duda me reflejé e identifiqué completamente con Ella era una chica Indie, conocía todos los grupos citados, me gustan y debo decirlo, la descripción caza perfecto con mi persona, así que no pude evitar soltar una sonrisa al leer la vinculación que tengo con Death Cab for Cutie, Camera Obscura y The Klaxons. Habla de capitalismo, de semiótica a través de la película Vanilla Sky…  ¡Lo logró! A mitad del libro, comprobé el poder de Daniel Hidalgo, el que muy pocos escritores tienen, sensibilizar y atrapar al lector a través de sus letras.

“La felicidad.
Yo dejé de buscarla.
Comencé a vivir los distintos momentos de la vida sin ponerles nombre, sin exigirles nada.
Pero eso me tomó tiempo”

Otros cuentos se desarrollan en la sala de urgencias de un hospital, a través de una pareja que me recordó completamente a los protagonistas de Natural Born Killers (que por cierto Tarantino también es nombrado en algún cuento) y hasta uno inspirado en una visita a nuestro país. Todos ellos acompañados de citas, de canciones que manifiestan la inquietud, las obsesiones y hasta la locura de la vida de los músicos.

Creo que no hay mucho más que decir, Daniel Hidalgo logra transmitir la marginación, la realidad y la contra cultura a través de cuentos y música que inquietantes llegan a ser placenteros, impactantes y lo más parecido a una extraña belleza literaria.

Les dejo una lista de reproducción con la que pueden acompañar su lectura. Definitivamente un agasaje musical.

 

 

 

 

 

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