A 26 años de su muerte

Yo soy el surrealismo: Salvador Dalí

Miércoles, 21 Enero 2015 18:00
Autor:   Elizabeth Vázquez/Subterráneos
 *Su expulsión del grupo surrealista le permite crearse como un sujeto surreal, convirtiéndose en un ícono del surrealismo vanguardista del siglo XX; su obra se desarrolla en los tres “ismos” de las vanguardias del siglo XX: el  surrealismo, el cubismo y el dadaísmo  

 

Puebla, Puebla. 21 de enero de 2015. La muerte de Salvador Dalí, uno de los representantes más destacables del surrealismo del siglo pasado, acaecido el 23 de enero de 1989 y el arte vanguardista del siglo XX se vistió de luto por su deceso, un artista de esos del siglo pasado, inspirado en el renacimiento, destacó como pintor, pero incursionó en la escultura, el grabado, la escenografía, el cine y la escritura; su deceso marcó el fin y el inicio de un nuevo siglo. En conmemoración el entonces famoso grupo español Mecano compuso una canción a “Salvador Dalí”, que se había convertido en un símbolo artístico que había tenido una vida longeva.

 

Dalí estaba influenciado por el arte renacentista, fue un gran dibujante, trabajó en el cine, la escultura y la fotografía, colaborando con otros artistas audiovisuales. Creó un estilo personal y reconocible en sus formas y colores; aunque inició a edad temprana con clases de dibujo, es hasta 1922 que estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, algunos compañeros contemporáneos que destacaron en el arte español son Federico García Lorca, Pepín Bello y Luis Buñuel.

 

Tendencias y formación

En este lapso como alumno, Dalí inició obras cubistas influenciadas por artículos de prensa que leía, ya que lo más cercano que llegaba sobre la corriente se traducía por las notas periodísticas. También experimentó el “dadaísmo”, surgido en 1916 en Suiza, un movimiento cultural, propuesto por Hugo Ball, que se caracteriza por oponerse al concepto de razón instaurado por el Positivismo, revelándose a las convenciones literarias y artísticas, particularmente por burlarse del artista burgués y de su arte, que llegó a varias manifestaciones artísticas como la poesía, la escultura, la pintura y la música. Al cuestionar y retar el canon literario y artístico, el Dadaísmo crea una especie de antiarte; es una provocación abierta al orden establecido.

Sus influencias clásicas en “formas” fueron Rafael, Bronzino, Zurbarán, Vermeer y Velázquez, en su obra alternaba técnicas tradicionales con sistemas contemporáneos; de la admiración plástica, Dalí se dejó crecer el bigote, con el que imitaba al pintor Diego Velázquez, y que se convertiría en uno de sus distintivos personales el resto de su vida. Fue hasta 1929 que se unió oficialmente al grupo surrealista en Montparnasse, trabajó en esta corriente y creó el “método paranoico-crítico”, el cual ayudaba a acceder al subconsciente, liberando energías artísticas creadoras.

 

Escisión del grupo surrealista

El surrealismo destaca por las construcciones de imágenes oníricas, ilógicas e irreales, y aunque la mayor parte del surrealismo se había adscrito a ideas políticas de izquierda, Dalí mantenía una posición que se juzgaba ambigua en la cuestión de las relaciones entre arte y activismo político. Aunque André Breton lo acusó de defender lo "nuevo" e "irracional" del fenómeno hitleriano, Dalí refutó dicha suposición, pues insistía en que el surrealismo podía existir en un contexto apolítico, y se negó a denunciar públicamente el régimen fascista alemán. Éste y otros factores le hicieron perder su prestigio entre otros artistas y a finales de 1934 Dalí fue sometido a un “juicio surrealista” del cual resultó su expulsión, separando a Dalí del movimiento y creando a un símbolo, "Yo soy el surrealismo", dijo al terminar el juicio.

 

Las nuevas tendencias

El periodo de la posguerra, acercaron al artista a lo humano, haciendo de sus obras un objeto para admirar con temas religiosos, pues se cree que actos como la bomba nuclear, hicieron que el pintor se acercara al catolicismo, por tanto existiera una serie de pinturas relacionadas con Cristo, con vírgenes, escenas de crucifixión y la última cena, sin olvidar ni dejar de lado sus  aportaciones a las ilusiones ópticas y al recurso de la ciencia y la religión como tema principal de sus obras.

 

La escritura, el cine, las ilustraciones, las escenografías y otras locuras

Su colaboración más conocida dentro del cine fue con el director Luis Buñuel, en 1929 participó en el cortometraje llamado Un chien andalou (Un perro andaluz), donde se mostraban escenas propias del imaginario surrealista. En esta cinta, Dalí incluyó sus imágenes oníricas en una dimensión real; la sucesión e irrupción de escenas provoca en el espectador un torrente de sensaciones, pues las expectativas despertadas por la película se ven continuamente frustradas por otras. La segunda película que produjo con Buñuel fue L’ age d’or (La edad de oro), rodada en el Estudio 28 de París en 1930. Ambas cintas, tuvieron un impacto extraordinario en el movimiento cinematográfico surrealista, superando la segunda a la primera sin dudar.

 

La última película en la que Dalí colaboró fue Impresiones de Mongolia Superior (1975), en la que narra la aventura de una expedición que busca un gigantesco hongo alucinógeno. La imaginería del filme gira en torno a microscópicas manchas de orina en la banda de un bolígrafo sobre el que Dalí miccionó durante varias semanas.

Uno de sus guiones cinematográficos titulado Moontide (Marea Lunar) fue escrito en 1941 y entregado a Jean Gabin, esos mismos recursos le sirvieron para escribir su autobiografía titulada La vida secreta de Salvador Dalí. Escribió también una novela sobre un salón de moda para automóviles, publicada en 1944.

 

Diseñó ilustraciones para ediciones traducidas al inglés de clásicos como El Quijote, la autobiografía de Benvenuto Cellini y los Ensayos de Michel de Montaigne.

También aportó decorados para la película Spellbound de Alfred Hitchcock (conocida como Recuerda en España, Cuéntame tu vida en Argentina), y comenzó con Walt Disney la realización de una película de dibujos animados, Destino, la cual quedó inconclusa pero se montó en 2003, años después del fallecimiento de ambos.

 

 

 

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