Entrevista con uno de los fundadores de Subterráneos

No me motiva el publicar, sino escribir: José Sánchez Carbó

Miércoles, 09 Abril 2014 19:00
Autor:   Rafael González/Foto: Claudia Rodríguez/ Subterráneos
*Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca. Ha publicado un importante número de textos iterarios, de crítica y ensayísticos

 

Puebla, Pue. 9 de abril de 2014. Conocí al escritor José Sánchez Carbó en el año 1994, cuando echó a andar el proyecto de Los Subterráneos junto con Alejandro Palma, José Javier Reyes, Alfredo Morales, Alicia Ramírez y otros colaboradores, como Wendy Pardo y Hugo Cabrera, quienes hasta la fecha lo mantienen vigente. Desde entonces mostró a través de sus escritos, que por cierto firmaba con el seudónimo de "pepeesece", su personalidad inteligente, serena, constante, reflexiva y llena de humor, así como ágil y aguda.

Pero, sobre todo, una amabilidad y cordialidad para atender a la gente. Para construir y reconstruir los escritos de sus compañeros de la sala de redacción con el interés por inculcar la capacidad de ser críticos y aprender a pensar por sí mismos.

Esa perseverancia en su empeño de contar historias, que asegura algunas son prestadas de lo que la gente le cuenta, y de tocar el alma de sus lectores, lo llevó a ganar algunos premios y becas en el extranjero.

Esta entrevista tiene como propósito que los lectores poblanos le conozcan un poco más de cerca.

 

Biografía

José Sánchez Carbó. Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Salamanca. Ha publicado los libros de cuentos El maldito amor de mi abuelita (2000 y 2003), En realidad no es una historia de amor (2005), La reunión de los patéticos (2010) y Con las costillas intactas (2012); así como el libro de ensayo La unidad y la diversidad. Teoría e historia de las colecciones de relatos integrados (2012). Ha sido colaborador en diversas revistas y suplementos literarios; y publicado en varias antologías de cuento y crítica literaria. Ha sido becario del FONCA-Secretaría de Cultura de Puebla (2002) y del CONACYT para estudios de doctorado en el extranjero (2004-2008). Es Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Actualmente coordina la licenciatura en Literatura y Filosofía y la maestría en Letras Iberoamericanas en la Universidad Iberoamericana Puebla.

 

La entrevista

¿Escribes para ti o para la gente?

— En principio escribo para mí, es decir, yo soy finalmente el primer lector de lo que escribo y en esa medida, digamos, pues trato de ser un escritor exigente, no complaciente, de trabajar con los textos, de corregirlos y si esos textos, esos cuentos que escribo, conectan con la gente, pues es ya ganancia, pero creo que en principio todo escritor escribe para sí, porque así uno mismo se convierte en el primer lector de su obra.

En tus escritos, en tus historias tan fantásticas, tan ocurrentes, te proyectas, es tu personalidad, como el tipo que golpea a otro en una taquería o toma venganza de su familia, como en El maldito amor de mi abuelita.

— Muchas de las historias que cuento han sido robadas de pláticas, de situaciones que uno ve, de imágenes, y uno las va, digamos, que las va ambientando, las va cobijando y las va creciendo de tal forma que quede una historia, un relato que tenga ciertas características, obviamente ahí va mucho la vida de las experiencias propias, es decir, en las proyecciones sí habrá proyección biográfica, quizá emocional, es cierto. Pero uno tendrá que definir en qué momento y en qué medida se está proyectando en las historias. Lo que trato de decir es que una proyección es una situación muy irónica de la realidad, presentarla quizá con esta situación, quizá absurda, quizá de la misma existencia.

Tus historias, tus cuentos, ¿en qué género los encasillas?

— He escrito cuatro libros de cuentos y estos cuentos se caracterizan por el humor. Un humor que con el tiempo llegue a definirlo como patético, es decir, este humor que te plantea un dilema, es decir, el que te rías en situaciones graves o trágicas, que tú no sepas, como lector, si reír o llorar. Es lo que he definido como humor patético. Entonces serían esos cuatro libros de cuentos y, este, también he escrito un libro más de teoría y crítica literaria en el ámbito del relato breve.

¿Qué libro o qué historia te hubiera gustado haber redactado?

— En principio, cuando empecé a escribir, quería imitar a los escritores de la generación beat, en particular a un escritor que se llama Jack Kerouac, que tiene una novela que se llama En el Camino. Que también escribió otra novela que se llama Los Subterráneos. Entonces tú verás, es un escritor al que admiraba mucho, pero su estilo nunca lo pude lograr. Cuando escribía tratando de imitarlo, pues me reía de esto mismo que yo escribía, es decir, no lo sentía convincente ni verosímil sino más bien se prestaba mucho para la ironía, entonces, en aquel entonces cuando yo empezaba a escribir me hubiera gustado escribir una novela como esta de Jack Kerouac que se llama en El Camino. Otra obra que me hubiera gustado escribir es El Lazarillo de Tormes de autor anónimo de allá de la época de oro de la literatura, otra gran obra que contiene elementos de esto que denomino como humor patético. Actuales hay escritores como John Kennedy Toole, que tiene una novela que se llama La Conjura de los Necios, una obra que me gusta mucho también. Y hay muchos escritores del ámbito del humor. Está también la narrativa de Tom Sharpe, que tiene un ciclo de novelas en torno a un personaje que se llama Wilt. Digamos que son obras que me han gustado mucho. Y de literatura hispanoamericana, un escritor que me fascina y que lo envidio de forma muy positiva y que lo admiro mucho es Roberto Bolaño. Todo lo que escribe me parece fascinante. Tiene una potencia narrativa, una facilidad para contar historias, para atraparte y para contar digamos cosas profundas de una manera muy sencilla. Es otro de los escritores que también admiro mucho.

¿Cuál es la historia que no te has atrevido a escribir, pero que tienes en la mente?

— No sé, creo que no tengo. Hay muchas historias, muchos proyectos de historia, pero cada historia necesita un tratamiento especial y es a mí, más bien lo que me importa más, más que el contar, me importa el cómo contarlo. Creo que muchos de los cuentos son anécdotas que se pueden resumir en dos tres palabras, pero en la forma en que están contadas es lo que en esencia más interesa, no tanto en sí la historia. Tengo ahora un libro sobre relatos que escribí cuando estuve en Salamanca (España). Ahí hay historias, hay un conjuntos de historias que puede ser una sola historia, pero no he encontrado el tono ni la forma de aterrizarla, que me convenza, que sienta que es un buen libro. Está ahí, unas cuarenta cuartillas. Cada vez que entro en ellas corrijo algo, me salgo, cambio algo que no me gusta, entonces digamos que el proyecto está ahí, el proyecto de libro y tal vez algún día se me prenda el foco y pueda concretarlo.

 

Nacen Los Subterráneos

“Ni como el escritor, ni como el creador del proyecto de Los Subterráneos me reconoce la gente y los lectores. Más bien la gente me reconoce más como el papá de mis hijos”, ironizó el escritor poblano José Sánchez Carbó, a quien se le asigna la paternidad de este espacio de cultura alternativa.

Recordó que el proyecto de Los Subterráneos nació en 1994, justamente una semana después de que se suicidó el cantante de Nirvana, Kurt Donald Cobain, lo que ocurrió el 5 de abril. “Lo recuerdo muy bien por la fecha, por el cantante de Nirvana, porque era un gran proyecto que se pudo realizar”, apuntó.

Aseguró que esa aspiración no hubiera sido posible sin la solidaridad de amigos como Alejandro Palma, Alicia Ramírez y otros colaboradores, como José Javier Reyes con el comic, con las historietas, con el Rolas. Alfredo Morales que tenía también su sección (que se llamaba La Tía Justa) y Guillermo Cabrera. “Como Hugo (Cabrera) y Wendy (Pardo) que colaboraron en aquel entonces, pues se acordarán de lo que significó Los Subterráneos. Quizás, ahora, algunas personas me ubicarán como escritor, algunas personas me ubican como académico, pero ya no en ese proyecto”.

Dijo que originalmente el suplemento lo pensaron para presentar música y literatura, dos cosas que les sigue gustando, pero que entonces querían formalizarlo a través de un medio de expresión, de un suplemento donde pusieran todo eso que les gustaba, que les fascinaba, que era el rock y la literatura. Aceptó que el título del suplemento sí es un homenaje a Jack Kerouac.

Reconoció que este proyecto continúa y la gente lo recuerda gracias a la labor de Wendy Pardo y Hugo Cabrera, quienes continúan con esa primera propuesta “y eso me da mucho gusto”.

De igual forma, agradeció a la primera casa que los albergó, el periódico Síntesis, en especial a quien entonces fungía como el director Mariano Morales Corona, porque creyó en el proyecto.

Del seudónimo de "pepeesece" explicó que nació porque colaboraba en El Universal y como tenían ese derecho de exclusividad, porque pagaban las colaboraciones, fue por ello que en el suplemento decidió emplear esa firma durante algunos cuantos meses. “Normalmente todo lo firmo con mi nombre y siempre acepto las consecuencias que ello pueda traer. Mis historias, tú lo sabes, no les gusta, porque no tratan temas suaves, sino más bien algunos son asuntos delicados, algunos se pasan en la crueldad, y todo eso, pero es lo que escribo y es lo que firmo”.

De sus Antrocrónicas y de sus cuentos cortos señaló que sí reflejan la personalidad del escritor. “Muchos de los cuentos que se publicaron salieron como Antrocrónicas, en esa sección que también tenía el periódico Síntesis, eran historias así escritas al ritmo del periodismo, que tiene que salir la sección o la colaboración. Las fui trabajando con el tiempo y digamos que fueron tomando forma de cuento. Muchos, casi todos los cuentos me gustan, porque les he dedicado mucho tiempo, soy un escritor que es muy paciente con la corrección, es decir, no me motiva el publicar, sino escribir y el trabajarlo por los cuentos, pero te puedo decir que hay cuentos que han tenido muy buena recepción de parte de los lectores, uno es “El maldito amor de mi abuelita”, otro es el de “Edipo, el Predicador. Ahora acabó de publicar otro cuento que me gusta mucho, que se llama “Sal de Uvas”, que está en el último libro que se llama Con las costillas intactas y de alguna manera considero que reflejan o condensan parte de lo que es mi estilo”, concluyó.

 

Generación Beat. Se refiere a un grupo de escritores estadounidenses de la década de los cincuenta, así como al fenómeno cultural sobre el cual escribieron. Algunos elementos definitorios son el rechazo a los valores estadounidenses clásicos, el uso de drogas, una gran libertad sexual y el estudio de la filosofía oriental. Esta nueva forma de ver las cosas dejó su principal influencia y legado en la posterior contracultura o movimiento hippie.

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