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Detención de 40 aficionados al Cruz Azul evita un enfrentamiento

Jugar con pasión y táctica

Miércoles, 09 Abril 2014 19:00
Autor:   Hugo Cabrera/Subterráneos
*”Los directivos de fútbol vieron conveniente crear barras de animación en los estadios, ahora se sale de control y buscan la manera de desaparecerlas. El fútbol es un juego manipulado en muchos aspectos, y en el nombre de la pasión se cometen muchas injusticias”: Juan Villoro

 

 

México, DF. 5 de abril 2014. El partido América vs Cruz Azul de la jornada 14, a celebrar el 5 de abril en el estadio Azteca lo enmarca la aprobación, por parte del Senado de la República Mexicana, del proyecto de reforma a la Ley de Cultura Física y Deporte, que tiene como objetivo imponer penas severas a individuos que violenten los estadios de fútbol. La Cámara de Diputados ya había aprobado la iniciativa. El Senado aprobó que se castigue desde año y medio hasta cuatro años de cárcel y un mínimo de 90 días de salario mínimo como multa a aquellos aficionados que participen en peleas o generen violencia en los inmuebles. La modificación a la Ley también contempla el hecho de castigar a los individuos que ingresen con armas de fuego, explosivos o cualquier otro objeto que sea considerado un arma. Además se prevé crear un padrón en el que se identifique a aquellos personajes que han participado en algún hecho violento y se les prohíba estar en espectáculos deportivos hasta por un lustro. Solo falta que el Ejecutivo Federal apruebe la ley con una posterior promulgación en el Diario Oficial de la Federación con la que estaría entrando en vigor.

El juego entre Cremas y Azules, podría dar la definitiva calificación al cuadro celeste que lleva 15 sin un título de liga. Una meta que sus seguidores exigen. En el torneo anterior, integrantes de la porra denominada “La Sangre”, invadieron el campo de juego en el último partido con el cual Cruz Azul fue eliminado, lo que les valió ser sancionados y ya no recibir apoyo de la directiva. También les fue retirada la asignación de gradas que durante muchos años ocuparon detrás de la portería sur del estadio Azul.

El sábado 5 de abril, siendo las 14 horas, 40 integrantes de la barra de animación del equipo celeste toman un microbús para formar parte de una caravana que llegará al estadio. Inician el trayecto, cantan y gritan consignas contra el equipo americanista, actos habituales en los grupos de animación. Apenas unos minutos de iniciado su camino al estadio Azteca, son detenidos en un retén. Los policías les advierten que no pueden escandalizar en la vía pública; reciben amonestación verbal los que viajan dentro del microbús que en su mayoría son adolescentes, jovencitas y algunos líderes de la porra, de mayor edad.

Antes de continuar el camino, uno de los muchachos advierte que en el camión llevan pólvora, clavos y monedas (material para fabricar los llamados petardos). Todos cobran consciencia de que es ilícito y podrían tener sanciones de hasta 30 mil pesos, acuerdan tener mesura.

El microbús reinicia el viaje con sus 40 pasajeros, los de mayor edad hacen caso omiso de la amonestación. Respaldados por los líderes de la porra, gritan insultos a las autoridades: "Luego porque los matan!", lo que provoca que apenas unos metros después sean detenidos nuevamente. Los pasajeros son invitados a bajar del camión, son detenidos y cateados.

Al hacer la inspección del vehículo se encuentra la pólvora, junto con clavos y monedas. Antes de ser remitidos al jurídico de la Delegación Álvaro Obregón son "paseados por distintos puntos de la ciudad". De ser detenidos alrededor de las 14:30 horas, son entregados a las 16:00 horas en la delegación mencionada.

 

Estadio Azteca

Las vías de acceso al estadio Azteca están saturadas a 60 minutos de que empiece el llamado clásico joven. El tren ligero ha tenido que disponer de vagones especiales para trasladar de la estación Taxqueña al coloso de Santa Úrsula a miles de aficionados que se mezclan entre playeras de Cruz Azul y América.

Hermanos, parejas y hasta grupos de amigos exhiben sus gustos encontrados, como Roberto y María que llevan cinco meses de noviazgo, él le va al Azul y ella al América. En la explanada del estadio Azteca se congrega la afición entre los tradicionales puestos de comida y atuendos deportivos. La seguridad es extrema, grupos de policías y ministerios públicos móviles se apuestan en las diferentes entradas.

 

Delegación

A 30 minutos de iniciar el juego, en la delegación Álvaro Obregón, el grupo de seguidores del Cruz Azul son divididos según la calidad del delito. Los que se les consideró conducta agresiva y presuntos responsables de llevar la pólvora fueron llevados al Juzgado 3, los otros al Juzgado 1, donde se les dice que podrían ser liberados pronto. Algunos mantienen la esperanza de llegar a apoyar al Cruz Azul en el estadio Azteca.

 

Estadio

Con una asistencia de poco más de 60 mil espectadores inicia el partido, pocos perciben la ausencia de 40 aficionados al Cruz Azul. El primer gol del encuentro es obra de Fornica, en un tiro de esquina ejecutado por Castro. El remate de cabeza se da dentro del área y queda fuera del alcance del guardameta americanista Moisés Muñoz en el minuto 18 del encuentro. El segundo gol se da con otro remate de cabeza, está vez casi de espaldas y también a un centro a balón parado, tras el cobro de una falta a unos metros fuera del área americanista. El centro de Rogelio Chávez parecía iba llegar a las manos de Muñoz, pero el cementero “Cata” Domínguez desvía el balón y logra la segunda anotación. El tercer gol del América es una muestra de habilidad de Raúl Jiménez, quien recibe un centro dentro del área del equipo Azul, recibe de pecho y antes de que caiga el balón, de un certero golpe al balón, logra un disparo que queda fuera del alcance de Corona. El equipo del América sufre dos expulsiones y aun así presiona al equipo celeste para conseguir el empate, invocando al fantasma de la final que protagonizaron estos dos escuadras, cuando a segundos de acabar el encuentro los cremas lograron empatar el partido con un hombre menos en la cancha, y con ello provocar los penales que les darían el campeonato.

 

Delegación

En el juzgado 1 de la delegación Álvaro Obregón han quedado 16 jóvenes, que a las 19 horas piden informes sobre el resultado del encuentro. La juez calificadora, toma declaraciones para poder emitir una sentencia. Al llegar las 20 horas se prepara su cambio de turno de la juez y familiares de los detenidos van llegando a la delegación. Son unas 20 personas que esperan informes, de igual forma unos 10 policías esperan el documento oficial para poder regresar a su base. Dan las 22 horas y la juez deja expedientes en posesión a su relevo. Llega un nuevo grupo de policías y con autoridad informa que se llevarán a los muchachos al “Torito”, un centro de detención ubicado en la colonia Tacuba. Los padres protestan porque no se ha dado un informe oficial que informe sobre la sentencia y aparecen reclamos y consignas contra la autoridad: "¡Es ilegal la detención! ¡No es correcto que los tengan retenidos sin darnos informes de que hicieron! ¡Vamos a cerrar las oficinas y de aquí no salen! Ese último grito provoca que el juez en turno levanté la voz y se dirija a las personas:

"A mí me dejaron el paquete. La autoridad soy yo y se hará lo que yo diga. Fueron consignados por una falta administrativa y se van al Torito y nadie lo va a impedir".

Un padre se dirige al juez: "Infórmenos, queremos saber quién es candidato para pagar multa". El juez responde "Quien tenga para pagar multa, son 40 salarios mínimos". Un comandante de la policía toma la palabra y pide a los padres que salgan. Afuera de la oficina hace lectura de los detenidos y añade: "Los que no tengan para pagar serán remitidos al “Torito" 24 horas. El tiempo se cuenta a partir del horario en que entraron a galeras: 20 horas.

Una joven de aproximadamente 19 años, que viajaba con los detenidos y que logró no ser detenida comenta a su padre, dentro de la oficina de la Delegación, "es que ya nos habían dejado ir, pero esos dos que llevaban la pólvora volvieron a gritarles". Otro policía se acerca al grupo de padres y de manera amable les dice: "Es que así como se puso el juez con ustedes, se pone con nosotros. A los chavos ya los habíamos dejado ir, pero nos gritaron que 'luego porque nos matan'. En el Torito tendrán pláticas psicológicas. Aquí el espacio es pequeño". Alrededor de las 23 horas los 16 jóvenes son remitidos al Torito.

 

Domingo 6 de abril. 20 horas

El señor Ramiro espera afuera del “Torito” a que su hijo salga. Frente al centro preventivo hay un parque, una cancha de basquetbol donde niños y niñas juegan fútbol, visten playeras del América y Cruz Azul. El señor de unos sesenta años de edad se me acerca y comenta "Ya casi salen", me muestra el periódico que destaca el triunfo del Cruz Azul y las extremas medidas de seguridad en el estadio, luego me hace un comentario: “¿Se imagina si no los hubieran detenido? Se hubieran enfrentado a la porra del América y esos petardos se hubieran usado". Con la última palabra, su hijo sale por la puerta del llamado Torito, se despide y abrazando a su hijo me dice: “Nos vemos el martes en el estadio. Hay que apoyar a La Máquina que va contra Xolos en el Azul y ya que gane la Concachampions”.

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