Conciencia Musical

Sonido Vs. Ruido: Diferencias intrínsecas de un mismo fenómeno

Jueves, 07 Junio 2018 00:00
Autor:   Alejandro Baquero Salaquarda / Subterráneos

*“Las emisiones sonoras que constantemente nos rodean...”



Puebla, Puebla; 6 de junio 2017. Imaginemos que nos sentamos en un agradable restaurante para disfrutar de una deliciosa cena. Se escuchan cubiertos y platos que están siendo lavados en la pila de la cocina. Ahí mismo, las ollas liberan vapor y los sartenes exclaman el vertido a su interior de exóticos ingredientes que brincan al entrar en contacto con el aceite hirviendo que contienen. Los comensales intercambian ideas en sus pláticas, tantas a la vez que no logramos decifrar una. Algunos celulares emiten sus múltiples alertas para indicarles a sus dueños de la llegada de mensajes o de alguna llamada entrante. Los meseros se dictan indicaciones y sus pisadas cobran velocidad para cumplir con las mismas. El brindis de una pareja que festeja una ocasión especial choca sus copas con cuidado. Una joven edecán da la bienvenida a quienes vienen llegando y les pregunta por su reservación. Durante la cotidianidad de nuestros días estamos rodeamos de toda una ambientación de emisiones sonoras. Estamos tan acostumbrados a vivir con estas emisiones de fondo que nuestro cerebro intenta no prestarles atención. En el restaurante todo esto está aconteciendo cuando de repente, y sin previo aviso, entra al lugar un violinista con porte y elegancia. Su instrumento empieza a emitir una dulce melodía que se propaga por todos los rincones. Algunos de los comensales salen del trance de sus pensamientos y reacomodan su postura en sus asientos. Algunas de las pláticas empiezan a callar. Hubo un cambio en el entorno sonoro y la melodía del violín nos hace prestar atención. Es una pena que esos cubiertos que se están lavando y las ollas con sus burbujeantes emisiones de vapor durante el trámite de la cocción de los alimentos no sean compatibles con la melodía. El ruido con el sonido del violín colisionan en una mezcla un tanto... ¿Incómoda? ¡Por supuesto! Percibimos una melodía con un orden, en su secuencia de frecuencias mientras que los ruidos nos distraen de la misma. De cierta manera, las notas del violín nos hacen caer en cuenta del ruido que nos rodea ¿Por qué?


El oído humano percibe ondas que se desplazan en el entorno común que generan variaciones de presión o densidad, las cuales son normalmente a través del aire. Sin embargo estos medios de desplazamiento pueden ser sólidos, líquidos o gaseosos. Para que una manifestación sonora se pueda percibir es necesario contar con una fuente que realice alguna vibración, cómo por ejemplo la cuerda de un violín. Esta fuente al vibrar afecta de manera directa y análoga al medio que la rodea y así, las ondas generadas por dicha vibración, son desplazadas hasta llegarnos al oído interno en donde las convertimos en señales cerebrales que percibimos y entendemos como sonido. Las ondas que escuchamos se denominan ondas sonoras. Sin embargo es importante mencionar que las ondas sonoras que emiten, por ejemplo los cubiertos, los trastes y las ollas de la cocina, en nuestra escena del restaurante, se propagan de una manera irregular y sin concordancia.


VER FIG.1

 

Estos sonidos, debido a esta característica se peciben como desagradables o no deseados. A este fenómeno lo identificamos como ruido y se puede dividir en tres tipos: contínuo, intermitente o de impacto.
En cambio, las notas musicales que genera el violín son ondas sonoras que se desplazan de manera regular.
VER FIG. 2

 

Esta característica genera además otros sonidos más débiles debido a la manera en como vibra la cuerda del violín conocida como serie armónica y se fusionan entre sí en concordancia. Las ondas sonoras que se desplazan de manera regular son las que identificamos como sonido. Del sonido reconocemos tres cualidades: Registro, intensidad y timbre.
Cuando percibimos todo lo que está aconteciendo al mismo tiempo, nuestra atención se ve sorprendida por el ruido y los sonidos que nos rodean. En la situación descrita anteriormente queremos poner atención a una cosa, en este caso a la melodía del violín, pero cobramos consciencia de todo lo demás. Esto sucede porque las ondas sonoras no se cancelan entre sí y entonces comprendemos que todo está fuera de contexto.
Al nacer descubrimos el sonido y este nos guia hacia la música. La música es el arte y la disciplina de conjugar sonidos, prolongarlos o acortarlos a través del ritmo o silenciarlos por periodos y/o pulsos que resultan placentero al oído dentro de un contexto específico, esto es lo que comúnmente identificamos como obra musical. La música pone orden al sonido.






Alejandro Baquero Salaquarda / Subterráneos


Alejandro Baquero Salaquarda / Subterráneos


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