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La Copa Mundial entre necesidades de salud, sanidad y educación

La democracia en Brasil, una ficción

Miércoles, 18 Junio 2014 19:00
Autor:   Elizabeth Vázquez/Subterráneos
*La economía no crece tanto como el gobierno quisiera, la inflación volvió a asustar, la pobreza y la desigualdad social siguen siendo enormes

 

Puebla, Puebla. 17 de junio 2014. Iniciada la fiesta mundialista el jueves 12 de Junio, Brasil ha sido el punto de referencia en los últimos días y lo seguirá siendo durante todo el mes. Recordamos como referencia, las protestas en Brasil del año pasado durante la Copa Confederaciones, los manifestantes repudiaban los excesivos gastos en las obras del Mundial, estimados en once mil millones de dólares, y exigían redirigir los fondos hacia la salud y la educación, necesidades primarias de Brasil, como sucede en muchos países de América, sobre esta problemática, comenta la historiadora y Profesora Brasileña Karoline Oliveira Rebougas, quien en entrevista para Subterráneos comenta que Brasil se encuentra en una situación complicada: “…la economía no crece tanto como el gobierno quisiera, la inflación volvió a asustar, la pobreza y la desigualdad social siguen siendo enormes. Por supuesto que hay reducción de la pobreza los últimos años, el poder adquisitivo de las clases más bajas se ha incrementado, pero eso no quiere decir que se acabó con los problemas sociales. La disparidad es cada vez más fuerte. El fútbol es el opio del pueblo, el circo que entretiene y aliena. En un país con tantos problemas, el fútbol termina siendo una fuente de alegría, una válvula de escape...”

Ante los problemas generales en cuanto a infraestructura, salud y la calidad de la educación básica y superior, la historiadora visualiza necesarias reformas políticas, agrarias, de impuestos, etc. Sobre la educación y el fútbol, comenta Oliveira que “…en ambos casos existen políticas públicas para "mejorar" tanto la educación como para invertir en el Fútbol, sin embargo, el gasto de la educación fue muy inferior al gasto y la corrupción en relación con la Copa del Mundo.”

Brasil le ha dado al mundo un fútbol con características particulares, en las favelas y ciudades se practica el deporte como algo muy común, es un espectáculo que identifica a su pueblo por la agilidad que tienen sus jugadores con el balón, llamándolo el “juego bonito” que precisa del disfrute y goce del deporte y la íntima relación entre el jugador y el balón; además ha dado al mundo el crack del Fútbol Brasileño, “Pelé”, además de Ronaldo, Ronaldinho, Kaka, Bebeto, Roberto Carlos, Mauro Silva o actualmente Neimar; por ende, Brasil es un referente deportivo porque ha exportado a Europa a jugadores de gran calidad técnica.

Oliveira comenta que es verdad que los brasileños son apasionados por el fútbol pero en definitiva no están preparados para recibir la Copa del Mundo, por todo lo que implica: “Los brasileños somos apasionados por el fútbol y estaríamos verdaderamente orgullosos de acoger la Copa del Mundo si no hubiera tantos problemas en nuestro país en la necesidad de soluciones. Que estas soluciones serían más fáciles con el dinero que se utiliza en las caras obras de la copa del mundo. Así que no, no queremos la Copa Mundial a expensas de personas que mueren sin médicos u hospitales, niños y jóvenes con educación deficiente, miles de personas sin vivienda y sin saneamiento adecuado.” Pese a que la derrama económica por este evento beneficiará al país, la historiadora afirma que no es suficiente como para cubrir los costos de las necesidades básicas.

 

Manifestaciones

Sobre las manifestaciones que se han gestado durante los meses previos al Mundial, el pueblo, dice Oliveria, “descubrió una manera de llamar la atención del gobierno frente a los problemas”, pero estas formas de protesta también se han deformado “Estoy de acuerdo con los movimientos, pero no como vandalismo” afirma la historiadora, porque eso ha servido para que en las manifestaciones se dé una imagen de todos los brasileños deformando lo que sucede desde dentro: “El gobierno actúa de manera dictatorial, censura y manipula los medios de comunicación para las declaraciones incorrectas sobre los motivos de las manifestaciones populares. La democracia en el Brasil no deja de ser una gran ficción.” Vendiendo entre los medios la imagen de un “... país desarrollado, con una economía sólida, educada, gente receptiva y hospitalaria, dispuesta a recibir inversiones extranjeras.”

Aunque Brasil se presentó al mundo con un show sencillo, como espectáculo fue criticado por su simplicidad y ausencia de tecnología, mostrando el lado humano sobre lo tecnológico, presentando a 600 bailarines que escenificaban tres aspectos culturales que ofrece Brasil al mundo: las reservas de agua dulce, la danza (música) y el fútbol, con bailarinas con trajes típicos de las diferentes regiones, se mostró un país opuesto al que nos ofrecen los medios visuales con mujeres semidesnudas bailando samba por las calles principales de Brasil.

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