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Taller de composición en el Cereso

Entre el trabajo y la guitarra

Jueves, 04 Agosto 2016 00:43
Autor:   Hugo Cabrera / Subterráneos
 *La música en las celdas de la cárcel y el deseo de aprender en palabras de una mujer

Puebla, Puebla; 20 de julio 2016. La señora Delfina es entusiasta, siempre tiene una sonrisa en el rostro, se emociona en cada clase. Tiene aproximadamente 50 años, quizá menos. Suele llegar a la biblioteca del Cereso antes que nadie, para tomar el taller de composición de canciones que imparte el cantautor Carlos Arellano.

Platicamos con ella. "Yo pensaba que iba a tener un taller de guitarra, no de componer canciones. Estoy en el coro de la iglesia, entre semana ensayo dos veces. Me parece bien interesante componer. Todas las canciones están interesantes. Yo creo que hay muchas historias. En el momento tal vez no salen las palabras que queremos decir.

"Hay muchas cosas que se ven aquí. Las muchachas que están en el taller tienen poco tiempo. Las que tenemos más tiempo pensamos diferente. Ellas están jóvenes y van a estar aquí un ratito, sentencias pequeñas. Ya las que venimos por delitos más graves,  pensamos diferente.

"Mi trabajo es cocer. Yo era comerciante, tenía un expendio de carne de cerdo. Extraño a mis hijas, a mi familia. La libertad es como usted la quiera ver, a mí me gusta estar en la capilla, porque se olvida. Aquí en el taller se distrae uno, se ríe, ya se vive otra cosa, diferente a la rutina de todos los días.

"Yo desde chica veía que mi hermano tocaba la guitarra. Mi mamá se enojaba porque había un muchacho que le enseñaba y mi hermano se metía a la casa muy tarde. Mi madre le decía: '¡Cómo es posible, qué no te cansas! ¡tienes que trabajar mañana! ¡mira cuántas horas en  la calle tocando guitarra!' . A mi hermano le gustaba, y desde entonces, también a mi. Yo decía 'quiero tocar guitarra, 'quiero tocar guitarra'.

 

“Ya que llegué aquí [al Cereso] había una compañerita que ya falleció, que medio me enseñó. Me dijo que en la capilla había guitarras, entonces me empezó a enseñar. Para la música creo que es necesario tener tiempo, no es necesario que esté el maestro con nosotros. Debemos de tener el tiempo de poder practicar, porque eso requiere mucho tiempo, la guitarra, el violín; es de estar todos los días.

 

“Estuve en dos talleres, pero nunca habíamos hecho esto, nunca habíamos compuesto. Nos enseñaban, notas círculos, rasgueos. Entre varios es fácil, uno solo no creo. Hay que tener mucha inteligencia, entre varios se va acomodando.


"Acá reencontré la guitarra, me gusta mucho, pero tengo que trabajar. Si quiero puedo ir a la capilla y pedir permiso para ensayar, pero no me da tiempo, porque tengo que trabajar. Cuando yo llegué aquí, como a los 15 días, hubo taller de blancos. Cuando yo era joven estuve en ese taller, había tres máquinas vacías, después quitaron el taller y entonces dijeron que quien pudiera trabajarlas lo hiciera y yo me quedé. Hay compañeras que se dedican a tejer y nosotras ponemos forros a las bolsas. Se venden bastantes, tenemos trabajo todos los días. Hay muchas compañeras que sus familiares venden. Ellas ganan Tejiendo y nosotras poniendo forros.

"Las guitarras que están en capilla, la maquinaria no funciona bien, se desafina mucho. Cuando salga me voy a comprar mi guitarra y seguiré en lo mismo. Es que quiero aprender a arpegiar y no he podido, se requiere de tiempo, espero saliendo espero tener tiempo y le sigo. Por eso yo preguntaba cuánto cuesta una guitarra. Quiero hacer el gasto”.

 

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