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Cantos al mar, al desierto, a la naturaleza

Sonoridad y espiritualidad en el FestVital Xepe an Cöicoos

Miércoles, 11 Mayo 2016 20:01
Autor:   Wendy Pardo/ Edición sonora: Hugo Cabrera/ Subterráneos
* “Todas estas culturas tienen alguna forma de expresar su espiritualidad a través de los sonidos; su canto es una forma de expresar el espíritu y el conocimiento para sanar”: Ogarrio Huitrón

Punta Chueca, Sonora. 29 de abril-1 de mayo de 2016. A dos días de iniciar el Festival Xepe an Cöicoos tomé la decisión de asistir; las circunstancias previas habían sido complejas, mucho trabajo, poco dinero; pero me movía el que junto a Hugo Cabrera entrevistamos a Hamac Caziim en Puebla hace algunos años; también mi reflexión por pintar tiburones, ballenas y seres del mar, y que había visto fotografías de la Isla Tiburón y la comunidad Seri en la feria de culturas amigas, del zócalo de la CDMX, a inicios del año pasado, entre otras cosas.

Así pues, arribé a Bahía de Kino aproximadamente a las 11 de la mañana de un viernes, pero el Festival se realizaría en Punta Chueca (Socaiix), ubicado sobre costa central del desierto de Sonora, al noroeste del Golfo de México, en el Mar de Cortés. Después de viajar 40 minutos entre cactus y águilas que levantaban vuelo al lado del camino, llegué a uno de los asentamientos de la Nación Comcáac (Seris).

   

 

En este lugar, entre el mar y el desierto, donde la temperatura asciende a unos 30 grados, pero la brisa del mar refresca el ambiente, es donde se realizó el FestVital Xepe an Cöicoos por tercera ocasión. Una iniciativa de Hamac Caziim (Fuego divino), grupo de rock Seri que, en entrevista para Subterráneos, comenta que su motivación fue darse un espacio para sí mismos y también para otros músicos indígenas, porque muchas veces en otros eventos no tienen “una oportunidad tan grande como la tienen otras bandas”, y también “para expresar nuestra cultura, practicar nuestros idiomas y cantos”. Sonrientes, aceptan que hacen rock, pero “lo que significan las canciones no tiene nada que ver con el rock. Son canciones que usamos para danzar en las ceremonias y fiestas. Aunque sí encajamos con el ritmo y aceptamos que nos digan rockeros, las canciones hablan de nuestro entorno, de cómo vivir con la naturaleza, de cómo cuidarla”, comenta Cmique/ Francisco Molina Sesma “El Indio”, voz líder de la banda conformada también por Hassa/ Anselmo Morales Astorga, guitarra eléctrica; Sipoj/ Jeremías López Félix, bajo eléctrico; Haxz/ Eliezer Barnett Herrera, batería; Xeepe Caziim/ Diana Reyes, productora-representante y Yanelis Osorio, Productora-especialista comercial.

 

“Aceptamos que hacemos rock, pero lo que significan las canciones no tiene nada que ver con el rock; son canciones que usamos para danzar en las ceremonias y fiestas”: Hamac Caziim, rock Seri

 

 

Diversidad cultural y sonora

El festival duró tres días y contó con la participación de distintas propuestas artísticas: exposiciones fotográficas, talleres, conferencias, documentales, venta de artesanía de la comunidad, conferencias, temazcal y exhibición de pintura facial seri. La sección sonora mostró una diversidad de géneros musicales como trova, música popular, rap, tradicional purépecha, tradicional mexicana, hard rock, electro, disco, funky, reggae, folk, hip hop, rock, bass, ragga dub y rock Seri. Participaron músicos como Alejandro de Miguel, Diego López, Terceto Sonora de Guitarras; Luna mirando el poethnic disaster, Almas fronterizas, Matchuk Bemela, Orquesta Uarhipeni, Silvia María, Xeecoj, SinoSepia, Juan Pablo Villa, Isaac Montijo y Los Buayums, The Eleven Project, Entidad viajera, Jorge Trewartha, Vronze Maahariff, Pio Serse, Son40, Héctor Guerra, Lengualerta, Toque & Tono, Hamac Caziim y los Cantores Comcáac, quienes interpretan los llamado “Cantos al mar” (Xepe an Cöicoos), que dan título al festival, tradicionales de la comunidad comcáac.

 

     

   

 

 

Los cantos al mar

Cada mañana del festival iniciaba escuchando Los cantos al mar, los que se realizaban sobre la playa, frente a la Isla Tiburón en el “Canal del Infiernillo: “Hay cantos de pescadores, de cazadores, de amor, en estas acciones no solo hay teoría, sino también práctica. Hay gente que canta todos los días, para nadie o para si mismo, para los espíritus, para la naturaleza y eso no se alcanza a comprender mucho en la academia”, me comenta Jesús Ernesto Ogarrio Huitrón, maestro en Desarrollo Rural por la UAM Xochimilco, a quien encuentro en el autobús amarillo que nos traslada del hotel al festival.

“Los cantos al mar muchas veces son traducidos de forma simple, por ejemplo: ‘el viento pasa y la tortuga nada’, pero el concepto va más allá, es la interconexión que hay entre todas esas cosas, entre el viento, el sol, el mar; entre los seres vivos. Además, los cantos son una especie de alabanza y agradecimiento; tomando en cuenta que el mar ha sido la fuente de alimento para los seris y muchas otras comunidades de Sonora. Aunque en particular para los seris el mar significa mucho porque es la fuente de vida, también es el origen de su propia existencia en la tierra”, agrega Ogarrio Huitrón, quien ha sido invitado al festival a presentar su tesis de maestría “Icoos: Territorio, memoria y resistencia. El Hant Comcaac en la palabra de un pueblo cantor”.

“La lengua, el canto en cmiique iitom (o lengua comcáac) es una mediación entre la conciencia, la palabra y la praxis del espacio, es decir, cómo se relacionan los seres humanos en su entorno natural y de qué manera le dan un sentido profundo. Entonces va más allá de (traducir) ‘el mar’. Para ellos lo es todo”.

“Podemos hablar del canto como algo espiritual y práctico —y no solamente como eso—, sino como una expresión de resistencia política y cultural, que ha sido la más fuerte, ya que gracias a ella se conserva la lengua, el canto y muchas otras tradiciones. También como una expresión del territorio y de la memoria, o ir más allá: el canto como una función social”, agrega.

Al preguntarle si el canto de esta comunidad pudiera ser una forma de sanar, contesta: “sí, tiene mucha relación con los mantras tibetanos. Todas estas culturas tienen alguna forma de expresar su espiritualidad a través de los sonidos; el canto es una forma de expresar el espíritu y el conocimiento para sanar”.

Posteriormente, al estar de pie sobre la playa y escuchar cantar a Don José Francisco Barnett Astorga, pude sentir la belleza y resonancia de esos poderosos cantos.

   

 


Caminando con el Chamán

Don José Francisco Barnett Astorga, mejor conocido como Pancho “Largo” es carpintero, abuelo, hombre medicina, guardián de la tradición oral de la Nación Comcáac; pero también hay otros hombres de conocimiento en la comunidad, como cuenta Carlos Vizcarra en su documental Caminando con el Chamán, que fue proyectado en el festival y trata del andar en el mundo de Francisco “El Chapito” Barnett Astorga —hijo, esposo, padre, amigo, maestro, hombre medicina, hijo de Dios, medico tradicional, hombre de la arena de lengua— un reconocido cantador y danzante, guardián de la Nación Comcáac, “quien ha llevado un mensaje de buena voluntad y respeto a nuestros semejantes, hacia el medio ambiente por medio del canto, danza y arte de su pueblo”.

Vizcarra cuenta que tal vez empezó a filmar en 1998. Por más de 15 años ha documentado algunas de las interacciones de “El Chapito” en Sonora, Guyana Francesa, Nuevo México (EU), Morelos y Veracruz, entre otros lugares y que aún sigue ordenado la cosecha de vivencias que lo trajeron hasta este punto de su trabajo y de su propia vida: “Han transcurrido años desde que realicé mi primera salida con la honrosa encomienda de acompañar a ‘Chapito’, y he documentado en video horas de vivencias y testimonios del caminar por el mundo de este hombre de conocimiento, portador de un espíritu de alegría y buena voluntad”, y agrega: “el documental en un ejercicio de tributo y rescate de las costumbres y la interacción entre etnias de México”.

 

 

Lengua y antropología

El festival contó con conferencias como la de Alejandro Aguilar Zeleny, antropólogo investigador del Instituto del INAH de Sonora, invitado como ponente, quien comenta que la lengua de los Seris —cmiique iitom (o lengua comcáac)— se considera única en el mundo, “es un idioma con una capacidad de generar vocablos, en lugar de usar préstamos lingüísticos”, agrega que “una gran experiencia ha sido la de Hamac Caziim, el grupo de rock, que tiene que ver con el papel relevante de los cantos en la comunidad”. La banda empezó cuando no había luz y fue la iglesia evangélica quien trajo los instrumentos musicales. A la vez retoman la influencia de americanos, en particular del movimiento hippie en los años 60”.

 

 

 

Los beneficios del festival

A primera vista, los beneficios inmediatos tienen que ver con la venta de artesanía, y comida, que es una puerta de diálogo con la comunidad, pero “nos ha faltado entender qué significa vivir aquí, la problemática. Algunas personas llegan en un plan turístico a disfrutar del sol y del mar, otras personas comentan que la Isla Tiburón fue regada con sangre; y a otros, como al Indio —cantante de Hamac Caziim—  sus familiares le han dicho ‘este territorio no es para que tú lo disfrutes, si tu lo disfrutas tal vez tus nietos ya no lo tengan’”. Entonces, a través de la participación de distintos grupos artísticos, el festival permite abrir un poco el entendimiento, ser más consciente de lo que significa la región, no sólo como un bello lugar, sino un espacio con una historia compleja, con una necesidad de que la sociedad mexicana entienda lo que sucede aquí, al igual que en otros pueblos originarios” concluye el antropólogo Aguilar Zeleny.

 

Escucha un audio reportaje aquí:

http://www.subterraneos.com.mx/sec-radio/2481-audio-reportaje.html

 

Más información y contacto:

https://www.facebook.com/Hamac-Caziim

http://jesusogarriohuitron.blogspot.mx/

 

 

Agradezco a Subterráneos que me apoyó desde esta ciudad de los ángeles para realizar el recorrido, y a quienes me recibieron en la Nación Comcaac: Hamac Caziim, Diana Reyes, Rosalva García Rodríguez, Caro Cubillas, Flavio Sánchez, a toda la comunidad Comcaac… especialmente a Panchito Barnett y Ursula Sefic; a Carlos Ernesto Vizcarra Martínez, Sophie Luna y Jesús Ernesto Ogarrio Huitrón por introducirme y acompañarme en este viaje; a Chapito y Pancho “Largo” por su voz y enseñanzas. Los cantos se quedan en el corazón.

 

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