Anestesiante social o reivindicador de luchas

La apatía política se refleja en las letras del rock

Jueves, 14 Abril 2016 09:50
Autor:   Eloina Gómez/ Subterráneos
*“Las canciones son polifónicas, están atravesadas por las voces de la moral, del derecho, de la tradición, de la familia, de la religión, frente a las cuales los sujetos se posicionan consciente o inconscientemente: se someten, las contestan o las subvierten": De la Peza

 

Puebla, Puebla; 14 de abril de 2016. La apatía política, según el investigador Jorge Eduardo Arnoletto, se caracteriza por un estado de indiferencia, pasividad y desinterés respecto de la política; las personas se la viven como espectadores o ignorando los sucesos políticos que les afectan directa o indirectamente y muestran un bajo nivel de información concerniente a la organización de la propia comunidad. Este fenómeno aumenta el margen de maniobra y la discrecionalidad de los dirigentes y jefes de estado, es decir, aumenta el margen de maniobra de la clase política.

Los neozapatistas del EZLN hacen una distinción básica entre la denominada clase política (hombres y mujeres que por la vía de los partidos políticos acceden y ocupan cargos de dirección del Estado) y el resto de la sociedad, gente “sencilla y humilde” que hace política de otra manera. Esta gente sencilla y humilde, este “resto de la población”, todas estas personas que se ven afectadas por la “clase política” son las que despliegan, de distintas maneras, sus capacidades de intervención en los asuntos públicos.

 

Rock y política

La otra forma de hacer política se da entonces entre todas las personas que consciente o inconscientemente inciden en la realidad social y accionan desde distintos campos y disciplinas para lograr diversos objetivos, ya sean informativos o emancipatorios y de concientización ante las problemáticas cotidianas. El arte popular contemporáneo y sus diversas manifestaciones, entre ellas el rock, no están exentos de esta importante participación ni tampoco escapan a los mezquinos intereses de la clase política.

La dimensión política del rock se puede analizar desde el contenido y el sentido de las canciones, es decir, desde los discursos; también desde la puesta en escena del rock, o sea, desde la organización de los eventos, su performatividad y representación. En el libro El Rock Mexicano -un espacio en disputa- María del Carmen de la Peza Casares escoge la perspectiva de destacar al rock como un espacio de expresión de conflictos. La autora, quien es profesora e investigadora de la UAM, Doctora en Filosofía por la Universidad de Loughborough con una especialidad en Producción de Televisión por la BBC de Londres, nos muestra cómo el rock underground o no comercial mantiene un vínculo con los movimientos sociales donde la especificidad comunicativa del género puede transformar un concierto en un mitin político.

Para De la Peza, las canciones forman parte del “murmullo social” y de la memoria colectiva de una comunidad, y en ese sentido son “dispositivos de almacenamiento”,

memorias de la crítica a la sociedad capitalista, memorias de los sectores populares excluidos que cobran vida en las canciones de El Tri cuando denuncian la corrupción, el autoritarismo, los actos de represión y la ineficacia del Estado, o en las canciones del rock rupestre de Rockdrigo González, quien canta para los héroes anónimos de la ciudad, para los asalariados, para las amas de casa, los intelectuales, los empresarios: "todos sometidos a la maquinaria invisible e impersonal del sistema capitalista que los gobierna y aniquila".

 

Sacando el cobre

El rock puede ser un arma de doble filo que, en lugar de cuestionar el discurso instituido, se sume a él y lo legitime, así, los músicos y artistas no siempre inciden en las verdaderas causas sociales y en la crítica a un sistema estructuralmente violento, a este respecto, De la Peza aborda las contradicciones del grupo Molotov que, por un lado, confronta algunos aspectos del poder y la sociedad conservadora y represiva, y, por otro lado, reproduce con lujo de detalles el sexismo y la misoginia en canciones como “Quítate que masturbas”:

“Antes estabas delgada con los pechos firmes y las nalgas bien paradas pero ahora ya estás muy aguada ya no hay quien te quiera y estás amargada contigo ya no siento nada golfa, golfa interesada quítate que masturbas, quítate, quítate que masturbas perra arrabalera, perra arrabalera te crees que pareces la vieja más buena te vistes bonito y no hay quien te crea, luego te extraña que nadie te quiera, pues todos pensamos que traes gonorrea, por ahí ya me dijo un fulano que ahora te gusta también por el ano, ya no controlas la calentura..”

 

Se argumenta que el Estado mismo legitima el trato denigratorio hacia las mujeres, a quienes señala como culpables de los actos de violencia que sufren, y, por otro lado, en cualquier canción de moda se les considera seres sin valor ni importancia. Surge entonces la pregunta: ¿habría que censurar este tipo de canciones o discursos? La autora de El Rock Mexicano - un espacio en disputa- afirma que la censura es contraproducente, ya que aumenta las facultades del Estado y merma los espacios de visibilidad política en donde se podrían denunciar y confrontar los actos discriminatorios.

 

La historia negra del rock

El rock and roll nace en un momento histórico de importantes cambios sociales y políticos; Bessie Smith grabó la canción de protesta “Poor Man Blues” en 1928, Josh White “When Am I Going to be Called a Man” -en ese entonces, los blancos solían referirse a los hombres de color como “chico”-. Los álbumes Chain Gang y Southern Exposure de 1940 y 1941 respectivamente, protestaron contra el racismo, aunque Billie Holiday ya había grabado y popularizado “Strange Fruit” tema que señala el racismo y el linchamiento de afroamericanos en 1939.

Sin embargo, muchas de las estrellas primigenias del rock permanecen olvidadas luego de la explosión entre los años 1954 y 1960 en que aparecieran Elvis, Bill Haley, Chuck Berry y Little Richard entre otros, tocando un Rock and Roll perfectamente desarrollado y tomando ventaja de la gradual ruptura de las barreras étnicas persistentes en la sociedad norteamericana. El rock and roll prometía ser tan exitoso comercialmente, que los empresarios y dueños de las radiodifusoras empezaron a pensar que se podría pasar por alto el origen negro del nuevo ritmo, además, las estrellas más representativas del rock no tenían porqué ser de color.

Las raíces del rock son un tejido complejo entre el rhythm and blues, el gospel, el country, el folk tradicional, música que a su vez representa el sincretismo de las culturas occidentales con la tradición oral y musical de los esclavos africanos; el rock and roll fue un inevitable resultado de las interacciones musicales y sociales entre negros y blancos del Sur y el suroeste, el blues rural influenciado por las canciones folk de los montañeses blancos y la música popular negra de los ghettos del norte; siendo el más importante proceso de esa relación la influencia de la música negra sobre la blanca.

 

Más allá del voto

Las maneras de hacer política de las personas que no pertenecemos a la clase política van más allá de las afiliaciones y la cuestión electoral; el accionar político no necesariamente tiene que llevarse a cabo desde un partido o una ideología institucionalizada, así lo demuestran distintos colectivos y organizaciones incluyendo al gremio artístico y a los músicos del rock. Aunque no puede afirmarse que el rock siga siendo contestatario y subvierta la cultura hegemónica, es posible considerarlo un espacio de lucha social y política donde entra en juego el poder en un contexto de visibilidad pública.

Evidentemente, y a pesar de las etiquetas, existe un rock que no irrumpe en el espacio público para convertirse en acontecimiento político, sino para ensimismarse en escenas frenéticas e individualistas y en experiencias estéticas que se dejan absorber por las industrias culturales; mismas que les otorgan un valor comercial y un sentido específico, imponiendo reglas de producción, circulación y funcionamiento.

Ante las próximas elecciones para elegir gobernador por un periodo de un año y ocho meses, la llamada “minigubernatura” de Puebla, la aversión generalizada hacia los temas políticos por parte de la comunidad artística de la ciudad se pone al descubierto. Las propuestas del rock local expresan hartazgo e indiferencia ante todo tipo de participación política pero caen, irónicamente, en la necesidad de usar las plataformas gubernamentales para promover y dignificar su obra.

 

El rock poblano

Se encuentra en un momento en el que cabe reflexionar sobre las posturas políticas ante las problemáticas culturales y la apatía política que nos desanima a hacer una política propia, orgánica, nuestra; desde nuestras propias trincheras y con nuestras herramientas. Cabe reflexionar sobre lo conveniente que resulta a la clase política ser apáticos y pensar que nuestra única forma de participación como ciudadanos, es a través del voto.

 

 

Fuentes:

Glosario de Conceptos Políticos Usuales / Jorge Eduardo Arnoletto

Sobre la VI Declaración de la Selva Lacandona y La Otra Campaña

Bajo el Volcán 2006 6(10) / Raquel Gutiérrez Aguilar

El Rock Mexicano -Un espacio en disputa- / Ma. del Carmen De la Peza

 

 

***

Descarga nuestra App y recibe información de cultura rock y alternativas en tu dispositivo móvil. Busca 'Subterráneos' en Google Play o Apple Store

Android: https://play.google.com/store/apps/details?id=com.ctics.subterraneos

Apple: https://itunes.apple.com/mx/app/subterraneos/id1062051539?mt=8

Licencia Creative Commons
La apatía política se refleja en las letras del rock por subterraneos se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional.Basada en una obra en SubterráneosPermisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en MAS.

Notas Relacionadas

Spanish English French 
Suscribete al boletín de subterraneos
Joomla Extensions powered by Joobi
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Subterráneos | Cultura Alternativa desde Puebla
Redes Sociales
ctics web solutions